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Vaticano15 de agosto de 2026

León XIV ensalza la Asunción frente a los cánones «hedonistas y consumistas» impuestos por el mundo

León XIV ensalza la Asunción frente a los cánones «hedonistas y consumistas» impuestos por el mundo

Durante la solemnidad de la Asunción de la Virgen María, León XIV propuso una visión cristiana de la belleza vinculada al amor, la pureza del corazón y la esperanza de la resurrección, en contraste con modelos centrados exclusivamente en la apariencia y el consumo.

Síntesis informativa para Noticias RPS.

La Asunción, cuerpo y alma

El Papa presidió la misa del 15 de agosto de 2026 en la parroquia pontificia de Santo Tomás de Villanueva, en Castel Gandolfo. Partió de la enseñanza de la Iglesia según la cual María, al concluir su vida terrena, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo, misterio que manifiesta la plenitud de la gracia recibida.

La imagen de una mujer vestida de sol

León XIV recordó la imagen del Apocalipsis que ha inspirado durante siglos representaciones artísticas de María como una joven resplandeciente. Frente a ella situó la experiencia humana del envejecimiento: el cuerpo cambia, aparecen arrugas y el cabello pierde su color. La pregunta fue cómo comprender la belleza de María sin convertirla en una simple negación del paso del tiempo.

La verdadera belleza nace del amor

La respuesta del Pontífice se centró en la unidad entre el cuerpo glorificado de María y su corazón inmaculado. La belleza cristiana no consiste en borrar las huellas de los años, sino en permitir que la persona entera quede transformada por el amor. Por eso un rostro marcado por el tiempo puede expresar serenidad, bondad y paz.

Crítica a los cánones hedonistas y consumistas

León XIV invitó a revisar los modelos estéticos que reducen el valor de la persona a juventud, apariencia, placer o capacidad de consumo. Según su reflexión, esas exigencias pueden convertirse en una forma de esclavitud al hacer que se gasten energías en aquello que no constituye lo esencial ni permanece para siempre.

Descubrir la belleza en todas las edades

El Papa invitó a reconocer la belleza divina tanto en un niño como en un anciano, en la vitalidad de los jóvenes y en la madurez de los adultos, en los momentos de celebración y también en el trabajo cotidiano. El amor se convierte así en el verdadero ornamento de la persona porque transforma, ennoblece y acerca a Dios.

La caridad cotidiana

La homilía llevó esta enseñanza a escenas concretas: padres que regresan cansados y se encuentran con sus hijos, abuelos que se entregan al cuidado de los nietos, jóvenes que buscan vivir con limpieza y honestidad y hombres y mujeres que realizan su trabajo diario con fe y dedicación. En esas realidades ordinarias, afirmó, puede reconocerse ya algo del cielo.

María como esperanza para la Iglesia

La Asunción no fue presentada como un privilegio desconectado del resto de los creyentes, sino como signo de la plenitud a la que está llamada toda la humanidad redimida. María aparece como madre, guía y compañera en el camino hacia la gloria, y como imagen de la esperanza cristiana en la resurrección.

Fuente: Religión en Libertad