León XIV dedicó el Ángelus del 16 de agosto de 2026, desde Castel Gandolfo, al Evangelio de la mujer cananea y a la misión de la Iglesia en un mundo marcado por conflictos, desigualdades y una profunda búsqueda de paz.
Síntesis informativa para Noticias RPS.
La fe perseverante de la mujer cananea
El Papa centró su reflexión en el relato de Mateo 15,21-28. La protagonista es una mujer extranjera que se acerca insistentemente a Jesús para pedir la liberación de su hija. León XIV destacó que su petición no nace del interés personal, sino del amor por otra persona, y que su perseverancia permite reconocer una fe humilde y firme.
Dejarse sorprender por la acción de Dios
A partir de este episodio, el Pontífice señaló que también la Iglesia debe permanecer atenta a la gracia de Dios, que puede adelantarse a los planes humanos y manifestarse en personas o situaciones inesperadas. La misión cristiana, explicó, exige escuchar, mirar y abrir el corazón para descubrir cómo Dios actúa incluso más allá de las fronteras que los hombres suelen establecer.
Un lugar para cada persona
La mujer cananea se convierte así en una imagen de la universalidad del Evangelio. León XIV recordó que la dignidad de los hijos de Dios no permite aceptar como normales las discriminaciones, las desigualdades o las barreras que excluyen a determinadas personas. La fe cristiana conduce a reconocer que nadie debe quedar relegado a una condición inferior.
La Iglesia en un mundo que busca la paz
El Papa vinculó esta enseñanza con la situación internacional y con el sufrimiento de tantas poblaciones. Presentó a los cristianos como miembros de la Iglesia de Jesucristo llamados a ofrecer una presencia de paz, reconciliación y esperanza en medio de un mundo atormentado por guerras, violencia y divisiones.
María y el Magníficat
León XIV recordó también la solemnidad de la Asunción celebrada el día anterior y confió la misión de la Iglesia a la intercesión de la Virgen. El Magníficat fue presentado como la oración de quien contempla la realidad desde Dios: una mirada que no se resigna ante el mal, mantiene la esperanza y se traduce en obras concretas de caridad.
Fuente: Religión en Libertad
