Reiteró su llamado a que cesen los repetidos actos de violencia contra la población civil palestina en Cisjordania.
Síntesis informativa para Noticias RPS.
En su mensaje previo al rezo del Ángelus de este domingo, el Papa León XIV comentó desde Castel Gandolfo el Evangelio que presenta a la mujer cananea pidiendo ayuda por su hija endemoniada.
El pontífice comparó este episodio inesperado para Cristo y los discípulos con la Iglesia del presente, que también puede “dejarse sorprender por la obra de Dios y comunicar la paz de Cristo más allá de las fronteras ya trazadas”.
“Su misión es anticipada por la gracia divina, que actúa en lo más recóndito de las conciencias, de modo que, en cada encuentro, incluso en aquellos que trastocan nuestros planes, hay que aguzar el oído, abrir los ojos y el corazón a lo que Dios quiere decirnos”, remarcó ante los fieles.
También de la cananea extrae una lección de “humildad y determinación”.
Gracias a su fe, mencionó, “aprendemos que la mesa de Dios está preparada para todos y que a nadie le corresponden las migajas (cf. vv. 26-27), porque cada uno tiene su propio lugar junto al Padre. A la luz de esta fe, resultan insoportables las desigualdades, las discriminaciones y las barreras que pisotean la dignidad de tantos hijos e hijas de Dios”.
En este sentido, lamentó antes del rezo de la oración mariana que, pese al “mundo atormentado” que supone el presente, la Iglesia debe buscar siempre la paz, sin perder la esperanza y actuando con caridad.
En sus palabras posteriores al Ángelus, el pontífice reiteró su llamamiento para “que cesen los repetidos actos de violencia contra la población civil palestina en Cisjordania y pido con urgencia a la comunidad internacional que vele por el avance de la solución de dos Estados, en pro de una paz justa y duradera”.
Dirigió unas palabras también ante los próximos Juegos del Mediterráneo de Taranto, expresando su deseo de que el evento deportivo sea un presagio de paz y fraternidad.
Fuente: Religión en Libertad

