Mensaje del 25 de diciembre de 2024
"¡Queridos hijos! Oren, oren, oren para que la paz reine en cada corazón y prevalezca sobre todo mal e inquietud. Gracias por haber respondido a mi llamado".
Con aprobación eclesiásticaUn espacio de oración, esperanza y conversión para meditar los mensajes y llevarlos a la vida cotidiana.
"¡Queridos hijos! Oren, oren, oren para que la paz reine en cada corazón y prevalezca sobre todo mal e inquietud. Gracias por haber respondido a mi llamado".
Con aprobación eclesiástica"Queridos hijos, en este tiempo de gracia de la espera, deseo invitarlos a la oración para que el Adviento sea la oración de la familia. De manera especial, hijitos, a quienes abrazo con ternura, los animo a la oración por la paz en el mundo, para que la paz prevalezca sobre la inquietud y el odio. Gracias por haber respondido a mi llamado". (”
Con aprobación eclesiástica"¡Queridos hijos! En este tiempo, cuando celebran el Día de Todos los Santos, pidan su intercesión y sus oraciones para que en comunión con ellos encuentren la paz. Que los santos sean para ustedes intercesores y ejemplos a imitar, a fin de que vivan santamente. Estoy con ustedes e intercedo ante Dios por cada uno de ustedes. Gracias por haber respondido a mi llamado."
Con aprobación eclesiástica"¡Queridos hijos! Por amor hacia ustedes, Dios me ha enviado en medio de ustedes para amarlos y animarlos a la oración y a la conversión, por la paz en ustedes, en sus familias y en el mundo. Hijitos, no olviden que la verdadera paz sólo viene a través de la oración, de Dios que es su paz. Gracias por haber respondido a mi llamado."
Con aprobación eclesiástica"¡Queridos hijos! Hoy mi oración con vosotros es por la paz. El bien y el mal luchan y desean predominar en el mundo y en los corazones de la gente. Sed vosotros personas de esperanza, de oración y de gran confianza en Dios Creador para quien todo es posible. Hijos míos, que la paz prevalezca en vosotros y alrededor de vosotros. Os bendigo con mi bendición maternal para que, hijos míos, seáis alegría para todos con quienes os encontréis. Gracias por haber respondido a mi llamada".
“Queridos hijos míos, con alegría os he elegido y os guío porque en vosotros, hijos míos, veo personas de fe, esperanza y oración. Hijos míos, que os guíe la dignidad de ser míos; y yo os guío a Aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida. Estoy con vosotros para que la paz triunfe en vosotros y a vuestro alrededor, porque con esa intención Dios me ha enviado a vosotros. Gracias por haber respondido a mi llamada”.
"Queridos hijos, me regocijo con vosotros y doy gracias a Dios por permitirme estar con vosotros, para guiaros y amaros. Hijos míos, la paz está en peligro y la familia bajo ataque. Os invito, hijos míos: regresad a la oración en familia. Poned la Sagrada Escritura en un lugar visible y leedla cada día. Amad a Dios sobre todas las cosas para que viváis bien en la tierra. Gracias por haber respondido a mi llamada".
"Queridos hijos, en este tiempo de gracia, os invito a la oración con el corazón. Hijos míos, formad grupos de oración en los que os exhortareis unos a otros a hacer el bien y creceréis en la alegría. Hijos míos, aún estáis lejos. Por eso, continuad convirtiéndoos y elegid el camino de la santidad y de la esperanza, para que Dios os dé paz en abundancia. Gracias por haber respondido a mi llamada".
"Queridos hijos, estoy con vosotros para deciros que os amo, y os animo a orar porque Satanás es fuerte y cada día su fuerza es mayor a través de aquellos que eligieron la muerte y el odio. Vosotros, hijos, sed oración y mis manos extendidas de amor para todos aquellos que están en tinieblas y buscan la luz de nuestro Dios. Gracias por haber respondido a mi llamada”.
"Queridos hijos, en este tiempo de gracia, os invito a la oración con el corazón. Hijos míos, formad grupos de oración en los que os exhortareis unos a otros a hacer el bien y creceréis en la alegría. Hijos míos, aún estáis lejos. Por eso, continuad convirtiéndoos y elegid el camino de la santidad y de la esperanza, para que Dios os dé paz en abundancia. Gracias por haber respondido a mi llamada".
“Queridos hijos, yo estoy con vosotros gracias al amor misericordioso de Dios. Y por eso, como Madre, os invito a creer en el amor, amor que es unión con mi Hijo. Con el amor ayudáis a los demás a abrir sus corazones para que conozcan a mi Hijo y lo amen. Hijos míos, el amor hace que mi Hijo ilumine vuestros corazones con Su gracia, crezca en vosotros y os dé la paz. Hijos míos, si vivís el amor, si vivís a mi Hijo, tendréis paz y seréis felices. En el amor está la victoria. ¡Os doy las gracias!”
“Queridos hijos, orad y renovad vuestro corazón para que el bien que habéis sembrado dé frutos de alegría y de unión con Dios. La cizaña se ha apoderado de muchos corazones y se han vuelto estériles. Por eso vosotros, hijos míos, sed luz, amor y mis manos extendidas en este mundo que anhela a Dios que es amor. Gracias por haber respondido a mi llamada”.
"¡Queridos hijos! Que este tiempo sea un tiempo de oración”.
“Que cada mensaje sea una invitación a volver el corazón a Dios y a vivir la paz.”