Papa Francisco: Los cristianos no deben ser hipócritas, con el alma

Durante la Misa celebrada en la capilla de la Casa Santa Marta, el Papa comenta la primera lectura, tomada del libro del profeta Isaías (Is 58,1-9a), y explica "la diferencia que hay en nuestras vidas entre lo real y lo formal", condenando toda forma de hipocresía.

Barbara Castelli - Ciudad del Vaticano

"Lo formal es una expresión de lo real", pero deben proceder "juntos", de lo contrario se termina por vivir una existencia de "apariencias", una vida "sin verdad" en el "corazón". Es la reflexión que el Papa Francisco ofrece en la homilía de la Misa celebrada en Santa Marta, a partir de un pasaje del libro del profeta Isaías.

Hacer penitencia mostrándose agradecidos

La sencillez de las apariencias debería ser redescubierta especialmente en este período de Cuaresma, a través del ejercicio del ayuno, la limosna y la oración. Los cristianos, en efecto, deberían hacer penitencia mostrándose agradecidos; ser generosos con los necesitados sin "tocar la trompeta"; dirigirse al Padre casi "escondidos", sin buscar la admiración de los demás. En el tiempo de Jesús, explica el Papa Bergoglio en su homilía, el ejemplo era evidente en la conducta del fariseo y del publicano, hoy los católicos se sienten "justos" porque pertenecen a una tal "asociación", asisten a "Misa todos los domingos" y no son "como los aquellos pobrecillos que no entienden nada".

Los que buscan apariencias nunca se reconocen a sí mismos como pecadores y si les dices: "Pero tú también eres un pecador". – “Pero, sí, los pecados los tenemos todos ", y relativizan todo y vuelven a ser justos de nuevo. También intentan aparecer con cara de estampita, de santito: todo apariencia. Y cuando hay esta diferencia entre la realidad y la apariencia, el Señor usa un adjetivo: "hipócrita".

La hipocresía de la vida cotidiana y los profesionales de la religión

Cada individuo es tentado por la hipocresía y el tiempo que nos lleva a la Pascua puede ser una oportunidad para reconocer las propias incoherencias, para identificar las capas de maquillaje aplicadas para "ocultar la realidad". El Papa Francisco insiste en el aspecto de la hipocresía, un tema que también surgió con fuerza durante la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, sobre el tema: "Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional". A los jóvenes no les impresionan los que intentan aparecer, pero que luego no se comportan en consecuencia, sobre todo cuando esta hipocresía la llevan los "profesionales de la religión". El Señor pide, en cambio, coherencia.

Muchos cristianos, también católicos, que se llaman a sí mismos católicos practicantes, ¡cómo explotan a la gente! ¡Cómo explotan a los trabajadores! Cómo los envían a casa al principio del verano para retomarlos al final, así no tienen derecho a una pensión, no tienen derecho a seguir adelante. Y muchos de ellos se llaman a sí mismos católicos: van a misa los domingos.... pero hacen esto. ¡Y esto es un pecado mortal! Cuántos humillan a sus trabajadores.

Un alma, agua y jabón

En este tiempo de Cuaresma, el Papa Francisco invita a todos a redescubrir la belleza de la sencillez, de la realidad que "debe estar unida a la apariencia".

Pídele al Señor fuerza y humildemente sigue adelante con lo que puedas. Pero no te maquilles el alma, porque si maquillas tu alma, el Señor no te reconocerá. Pidamos al Señor la gracia de ser coherentes, de no ser vanidosos, de no parecer más dignos de lo que somos. Pidamos esta gracia, en esta Cuaresma: la coherencia entre lo formal y lo real, entre la realidad y las apariencias.

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