Por Tí me juego la vida

ROBERTO, EL REBELDE

Nació en Francia. Se dejó fogonear en su interior por Aquel que nos amó primero. No se rindió ante la oposición de su padre para jugarse la vida demostrando que existe una caballerosidad más noble que la de empuñar una espada y montar a caballo para ser caballero. Se hizo monje, caballero de Dios. Vivió su consagración al Señor alejando de sí toda tibieza y mediocridad espiritual. Se rebeló ante el clima generalizado de poco amor a Dios y de poco fervor en Su servicio. Se hizo caballero de Dios, caballero humilde y de amplio corazón. Se convirtió en el primer "monje blanco". Vivió a contracorriente del mundo. Fue orante y penitente. No cometió el único error que hay en la vida, el de no ser santo. Él se jugó la vida y abrió un camino que muchos seguirían después. Hoy la Iglesia le venera como San Roberto de Molesme.

MAGDALENA, LA ENAMORADA

Nació en Francia. Se dejó fogonear en su interior por Aquel que nos amó primero. No se rindió ante la oposición de su padre para jugarse la vida demostrando que existe una caballerosidad más noble que la de empuñar una espada y montar a caballo para ser caballero. Se hizo monje, caballero de Dios. Vivió su consagración al Señor alejando de sí toda tibieza y mediocridad espiritual. Se rebeló ante el clima generalizado de poco amor a Dios y de poco fervor en Su servicio. Se hizo caballero de Dios, caballero humilde y de amplio corazón. Se convirtió en el primer "monje blanco". Vivió a contracorriente del mundo. Fue orante y penitente. No cometió el único error que hay en la vida, el de no ser santo. Él se jugó la vida y abrió un camino que muchos seguirían después. Hoy la Iglesia le venera como San Roberto de Molesme.

RAFAEL, EL ARTISTA

Nació en España. Simpático, estudioso, alegre, buen dibujante, bailarín, poeta, amiguero, buen conversador, culto y elegante, asi era Rafael. Desde niño sintió una gran atracción por Aquél que nos amó primero. Conservó para Él un tiempo cotidiano de oración. Lo tuvo todo en la vida: buena familia, amigos buenos, estudios, muchas comodidades, el cariño y la consideración de todos. Sin embargo entendió que Aquél Maestro y Amigo le quería exclusivamente para Él. Decidió hacerse monje. Ya en el Monasterio, no deja de dibujar y escribir. Y El Maestro le invita a pasar al otro nivel del juego: la ofrenda de sí en la enfermedad. Y en medio de penosos sufrimientos, que le obligan a salir varias veces de su querido monasterio, escribe sus mejores páginas y entona sus mejores cantos de alabanza. Él amó al Maestro en medio del "abandono de Dios". Hoy la Iglesia le venera como San Rafael Arnáiz.

TERESITA, LA SINMEDIDA

Francesa de nacimiento. Su casa paterna le proveyó de una sólida formación en la fe. Aquél que nos amó primero, la preservó del daño del mundo y del pecado. Siendo muy niña ya lo tiene claro: será monja de claustro. A los 15 años pide ingresar al Monasterio, lo consigue después. Ya en comunidad, descubre un camino nuevo: el de ofrecerse al Amor Misericordioso y vivir la infancia de espíritu. Ante la excesivas y ásperas penitencias, ella redescubre la validez y eficacia de la sencillez, de la sonrisa y del sacrificio escondido y silencioso por amor al Maestro. Vive dándose sin medida en la caridad fraterna, en la abnegación de sí misma, en el servicio de Dios. Muere joven, a los 24 años, luego de una vida llena de donación y olvido de sí misma. Ella buscó la Verdad y la encontró. Su vida escondida en un claustro se hizo luminosa para todo el mundo. Hoy la Iglesia la venera como Santa Teresita del Niño Jesús, patrona universal de las misiones.

PÍO, EL APASIONADO

Nació en Italia. Se tomó muy en serio las enseñanzas del Maestro. Le tenía una inmensa confianza, le veía y conversaba con Él y con la Reina y Madre. Se hizo fraile. Y fue subiendo hasta los niveles más altos en el juego de dar la vida. Y se jugó por entero. Luchó contra el Maligno. Aquél que nos amó primero le regaló sus más preciadas insignias: sus propias llagas. Él conoció los secretos del Corazón del Maestro, leyó en Su libro, fue traspasado por Su Amor. Y de pronto, este excelente guerrero de Dios podía ver lo que otros no veían y saber lo que otros hubieran querido averiguar. Le buscaban para escuchar sus consejos, para que les otorgue el perdón de Dios, para reencontrar la gracia de Dios. Él vivió y murió apasionado por el Maestro, llevó Sus llagas, vivió de Su Amor. Se hizo luz, se hizo cireneo para todos. Hoy la Iglesia le venera como San Pío de Pietrelcina. ​

FAUSTINA, LA CONFIDENTE

Nació en Polonia. Provenía de una familia extremadamente pobre. Apenas pudo hacer un año y medio de estudios escolares. Sus padres se oponen a que ella sea monja. Decide olvidar su vocación y se mete en las mundanidades. Aquél que nos amó primero se le aparece cubierto de llagas y le dice: "¿Hasta cuándo me harás sufrir?" Entra a un convento. Allí El Maestro le hace Secretaria de Su Corazón, confidente de sus más grandes secretos. Aquél que nos amó primero le revela Su Misericordia y le confía una misión: ser apóstol de la Divina Misericordia. Ella decide corresponder al amor y la confianza que El Maestro le ha demostrado. Se juega la vida aun en medio de incomprensiones y malentendidos. El Maestro convierte su pequeñez en grandeza y su limitación en sabiduría. Hoy la Iglesia la venera como Santa Faustina Kowalska. ​